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Permanece con la Lámpara Encendida, Listo para la Venida del Rey.

»Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.”

San Mateo 25:1-2


Este pasaje refleja nuestra vida espiritual y nuestra relación íntima con el Señor. Ser como las vírgenes prudentes es mantener la lámpara encendida: buscarlo cada día, leer Su Palabra, escucharlo y dejar que Él sea parte de cada momento.


El aceite representa la llenura del Espíritu Santo, esa presencia que nos fortalece, nos guía y nos prepara. Pero ese aceite no se llena una sola vez; se renueva cada día, en tiempos de oración, adoración y comunión con el Padre.


Así como hubo cinco vírgenes prudentes y cinco insensatas, nuestro ejemplo a seguir es la prudencia: poner a Dios primero, no por lo que Él puede darnos, sino porque anhelamos conocerlo más profundamente.


Estar preparados significa vivir con un corazón limpio, libre de pecado y de toda distracción que nos aleje de Él. Significa tener una fe constante, una obediencia sincera y una comunión diaria con el Espíritu Santo.


Toma unos minutos y deja que el Espíritu Santo te hable.

Pídele que te muestre aquellas áreas donde aún no le has entregado el control al Padre. Tal vez haya cosas que te estén alejando de Él y no te permitan estar lista o listo para Su venida.

Sé sincero, entrégale todo, y deja que Su amor te renueve.


Que ese aceite siga hirviendo, que siga preparándote para cuando venga el Rey.

Que nada ni nadie se interponga en tu camino.

A Dios, solo a Dios le pertenece el primer lugar en tu vida. Solo Él.


Mantén tu corazón y tu fe vivos, ardiendo de pasión y devoción, siempre preparados para honrar a Jesús cuando Él venga o cuando Él se mueva en tu vida.


Daniela Rodriguez

 
 
 

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