El Cimiento de la Sabiduría
- Daniel Rodriguez

- hace 18 horas
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“El principio de la sabiduría es el temor del Señor; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Proverbios 1:7
Familia, la verdadera sabiduría tiene un comienzo, un fundamento sobre el cual se construye toda nuestra vida. Podemos imaginar nuestra vida como un árbol: para crecer alto, dar fruto y resistir las tormentas, necesita raíces profundas y fuertes. Estas raíces son nuestra relación con Dios y el temor del Señor.
El rey Salomón, conocido por su gran sabiduría, escribió Proverbios en un tiempo lleno de desafíos: familias enfrentando dificultades, decisiones difíciles y conflictos que requerían discernimiento.
Desde este contexto, nos enseña algo fundamental: todo crecimiento en sabiduría comienza con el temor del Señor.
El “temor del Señor” no significa un miedo paralizante. Significa reverencia, respeto y amor por Dios, combinados con obediencia a Sus enseñanzas. Así como un árbol con raíces fuertes puede resistir las tormentas, una familia centrada en Dios puede enfrentar los desafíos de la vida sin perder la dirección ni la paz.
Proverbios 1:7 también distingue entre dos caminos:
Los sabios, que temen al Señor y valoran Su enseñanza. Sus raíces crecen profundas, sus vidas dan fruto y su familia se fortalece.
Los necios, que desprecian la sabiduría. Sus raíces son superficiales; aunque puedan parecer fuertes, fallan en las dificultades y no producen fruto duradero.
Para la familia, esto lleva un mensaje importante: cuando cada miembro reconoce la autoridad de Dios y busca vivir conforme a Sus enseñanzas, nuestra familia se convierte en un árbol fuerte. Nuestras raíces crecen más profundas, nuestra unidad se fortalece y podemos dar fruto de amor, respeto y bondad. El temor del Señor no nos divide ni nos asusta, sino que nos une en amor y dependencia de Él.
En resumen, la verdadera sabiduría es un estilo de vida familiar, no solo conocimiento. Es tener un corazón que respeta, escucha y se somete al Creador. Todo comienza con Dios, y solo caminando con Él nuestra familia puede ser como un árbol fuerte: firme en las tormentas, creciendo juntos y dando fruto abundante.
Señor, gracias por enseñarnos que toda verdadera sabiduría comienza contigo. Ayúdanos a temerte con amor y reverencia, a fortalecer nuestras raíces en Ti y a vivir unidos como familia. Que nuestras vidas sean como un árbol fuerte, capaz de resistir las tormentas, crecer en amor y dar fruto abundante para Ti. Amén.
Daniel Rodríguez
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